Cómo el Catalònia Hoquei Club ayuda a jugadoras internacionales a encontrar su lugar

Un hogar lejos de casa

Cómo el Catalònia Hoquei Club ayuda a jugadoras internacionales a encontrar su lugar

El Catalònia Hoquei Club, formado por jugadores y jugadoras locales de Barcelona, también cuenta con una plantilla diversa de atletas de todo el mundo. Algunos de estos deportistas enfrentan el reto de mudarse a un nuevo país. Adaptarse a diferencias culturales y enfrentarse a sentimientos de soledad son obstáculos comunes al llegar a este nuevo entorno.
Según el Instituto Nacional de Salud, el estrés asociado a este tipo de migración puede aumentar el riesgo de problemas de salud mental. Pero para dos jugadoras del CHC, Josefa Sanz y Fátima Abdul Mesih, unirse al equipo fue la solución: encontraron un sentido de pertenencia y un “hogar lejos de casa”.

Equip del Catalònia Hoquei Club

Josefa creció en Chile, a 13 horas de vuelo de Barcelona, y explica que lo más difícil del cambio fue echar de menos a su familia, su club, sus amistades, su cultura y sus costumbres.
“Eso fue lo más complicado, creo yo: la distancia con las personas que quieres. Y bueno, aquí en el Catalònia me ayudaron mucho en ese sentido, me ayudaron a adaptarme. Me sentí muy incluida desde el primer momento, y por eso estoy muy agradecida”, dice Josefa.
Para Fátima, que se trasladó desde Argentina, la distancia también fue difícil, pero asegura que adaptarse a las diferencias culturales y lingüísticas fue igualmente complicado.
“Sin duda, los mayores retos al venir de otro país fueron el idioma, los horarios y el tamaño de la ciudad, ya que yo vengo de una muy pequeña”, explica Fátima.
Aun así, formar parte del CHC la ayudó a gestionar esos cambios. Encontró apoyo no solo en sus compañeras de equipo, sino también a través de conexiones prácticas como trabajo, sitios para visitar en Barcelona o lugares para alquilar piso.

Equip del Catalònia Hoquei Club

Con una mejor comprensión de las diferencias entre ambos países y el apoyo del equipo, Fátima se ha ido sintiendo más segura en su nuevo entorno.
“El equipo me ayudó a sentirme más incluida socialmente; formar parte de un grupo humano hizo que cambiara mi actitud y dejara de sentirme tímida o con miedo en mi día a día”, dice Fátima.
Además del apoyo emocional, la diversidad dentro del equipo ofrece a jugadoras como Josefa y Fátima la oportunidad de conectar con otras personas que están viviendo experiencias similares. Josefa cree que estar rodeada de compañeras de diferentes países aporta mucha calma y permite comprender mejor otras culturas.
Ambas recomendarían esta experiencia a cualquier deportista que esté pensando en trasladarse o que ya esté viviendo el mismo proceso de adaptación en un nuevo país.

Sinceramente, no se van a arrepentir, porque, como he dicho, es un club muy familiar que ayuda mucho en la adaptación”, dice Josefa.
Y aunque algunas personas pueden sentir miedo o inseguridad al salir de su zona de confort, Fátima cree que “si estás dispuesta a aprender y a vivir cosas nuevas, nada puede salir mal”.
El CHC es mucho más que un equipo: es una familia. Y cuando estás lejos de la tuya, ese sentimiento de pertenencia puede ser el mejor apoyo posible.
“Y sobre todo quiero destacar que dentro del equipo he encontrado amigas”, dice Fátima. “Y eso también ayuda mucho a nivel emocional, porque también se han convertido en mi familia.”